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Nueve claves para reconocer una auténtica alfombra persa

  • Publicado el 15 de Julio de 2018
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  • ALFOMBRA PERSA
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Nueve claves para reconocer una auténtica alfombra persa

Las alfombras  hablan sobre la historia  la expresión artística de la cultura persa. Si bien con el tiempo pasó a usarse como un elemento  decorativo de lujo, entre las tribus nómadas de Persia era solo un objeto para protegerse del crudo invierno.

La confección de una alfombra persa incluye diseños que se transmiten de generación en generación; son simples en los pueblos nómadas y maravillosamente complejos y elaborados en los pueblos sedentarios.

En estas alfombras predomina el uso de  colores vivos y motivos naturales. Los secretos de fabricación se pasan de generación en generación, donde hay  tejedores que trabajan de memoria y otros  que siguen los patrones diseñados por un maestro artesano.

¿Cómo reconocer una genuina alfombra persa? A continuación os desvelamos nueve claves que os ayudarán a saber si estáis ante una obra de arte o de un modelo industrial:

 

1. Verificar su procedencia

Para comprar una auténtica alfombra persa hay que verificar el lugar de fabricación, que suele estar indicado en la etiqueta que acompaña la pieza. Si fue hecha en Irán significa que es auténticamente persa. Si proviene de Turquía, Afganistán, Pakistán, India, Nepal, etc. se la denomina alfombra “oriental”.

 

2. ¿A mano o a máquina?

La forma de fabricación ayuda a determinar fácilmente el valor de una alfombra persa. Las hechas a mano se elaboran en un telar donde se va formando el diseño anudando hebra por hebra. Este trabajo lleva mucho tiempo, tanto que en algunas alfombras se puede tardar  varios años en terminar la pieza.

Las alfombras hechas a máquina se hacen en un telar mecanizado, donde el tejido es controlado mediante una computadora. Y el trabajo se puede completar en unas pocas horas.

 

3. Revisar los flecos

En una alfombra hecha a mano los flecos forman parte de la misma pieza, ya que son una extensión de la urdimbre o hilos verticales usados para tejer. En las alfombras hechas a máquina estos flecos se cosen una vez terminada la pieza.

 

4. La materia prima: lana, seda y algodón

La materia prima usada en las alfombras persas hechas a mano es preferentemente lana, seda y algodón. La lana y la seda se usan preferentemente para el terciopelo, y el algodón  La seda y la lana, generalmente de oveja,  se usan para el terciopelo de la alfombra, que es lo que le da la suavidad. El algodón se utiliza para formar la trama y la urdimbre, que son los hilos horizontales y verticales respectivamente.

 

5. La forma y el tamaño

Las alfombras hechas de manera mecánica tienen formas y medidas exactas, en tanto que las alfombras hechas a mano pueden tener una leve deformación u ondulación producida por la tensión del telar y de los nudos realizados por el artesano.

Hay alfombras hechas a mano de gran tamaño, de 2 x 3 metros o más, cuya confección puede llevar dos o tres años si los motivos son pequeños y muy detallistas.

 

6. Revisar la trama

Para distinguir una alfombra hecha a mano de una hecha a máquina nada mejor que verla del revés. Los nudos de la alfombra mecánica son perfectos y uniformes, y se pueden ver las líneas blancas de la urdimbre. Además es probable que ambas caras del diseño sean iguales.

En una alfombra hecha a mano, los nudos no están alineados perfectamente y tienen distinto grosor en cada zona de la tela. Esto se debe a las diferencias de tensión, tanto del telar como de la mano del tejedor. Es lo que le da el valor especial del trabajo manual.

 

7. Observar el orillo o remate

Los remates, bordes u orillo se ubican en los lados más cortos de la alfombra, y se forman al rematar los hilos de la trama cuando se llega al borde del tejido. Estos remates se hacen para mantener los hilos firmes y unidos y permiten ver detalles de la confección de la alfombra. Se cosen a mano una vez terminada la pieza.

En las alfombras hechas a máquina este trabajo tiene un aspecto homogéneo y regular ya que la máquina corta y sujeta los hilos simultáneamente.

 

8. Analizar el diseño

Los diseños industriales son bastante simétricos y en general idénticos de un lado y del otro de la pieza. Es poco común que tengan errores o imperfecciones. En las alfombras tejidas a mano muchas veces hay variaciones porque el artesano va improvisando o teje de memoria con una asimetría que le da un carácter especial.

Los diseños de los pueblos nómadas suelen ser más simples y en general geométricos. Los de artesanos sedentarios son más elaborados y detallistas. Un experto avezado puede determinar con bastante precisión la procedencia de la pieza con solo analizar los dibujos.

 

9. Mirar, tocar, revisar

Hay varios indicios a tener en cuenta para saber qué tipo de alfombra tenemos enfrente.  Si una alfombra es persa, si es oriental, si está hecha a mano o a máquina, si tiene un bonito diseño, si es suave y vistosa…

Además de todos estos elementos, el precio puede ser un indicador de su calidad o procedencia. En general una alfombra persa hecha a mano es el dos o tres veces más cara que el resto. De todos modos, siempre hay que tener el ojo y la mano atenta, y en caso de duda, consultar a un experto como nosotros, Kaiser Alfombra. Nuestras alfombras persas hechas a mano tienen la garantía de autenticidad por su procedencia y cumplen las 9 premisas que hemos enumerado anteriormente.

 

 


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